Poema escrito por: Andrés Piña
Enviado por: Andrés Pińa
De noche…
El tiempo camina descalzo
a través de los verbos.
Las palabras
son sueños.
Poema escrito por: Andrés Piña
Enviado por: Andrés Pińa
De noche…
El tiempo camina descalzo
a través de los verbos.
Las palabras
son sueños.
Poema escrito por: Héctor Silva
Enviado por: Héctor Silva
Este espacio vacío me atormenta,
este espacio desolado me aburre,
me llena de inquietantes dudas,
no hay respuestas, solo silencio
que se tiñe de cruel incertidumbre,
en un espacio vacío, que no me pertenece
porque no hay soledad, solo terror.
La angustia recorre cada una de las calles,
y se reparte en los vecindarios…
buscando los pasos del hombre,
aquellos que se fueron apaciguando,
los que desaparecieron al caer la tarde,
para descansar temerosos, detrás de las puertas,
y recogerse silenciosos, después de la oración.
La plaza esta huérfana de tertulia
y en pleno mediodía, en sus bancos,
la risa se convirtió en murmullo sórdido,
que se lleva el miedo disfrazado de cordura,
ante el temor de no volver a pisarla,
ni sentir el despliegue colorido de sus flores,
esas que esperan ansiosas el pronto retorno
del suspiro complaciente y de las voces mingonas,
de las que anidan sus deseos y desnudan sus almas,
en busca de ese espacio cotidiano, sempiterno,
convencidos de que vencida la oscura tormenta,
a la mañana siguiente habrá lugar
¡para albergar la esperanza… y volver a soñar!
Héctor Silva, 19 de marzo de 2020
Poema escrito por: Jorge Enrique González Pacheco
Enviado por: Jorge Enrique González Pacheco
Este poema que forma parte de mi libro «Habitante Invisible» (Ediciones Deslinde, Madrid, 2020) es un poema en el que hablo de la luz y de la cámara. Releyéndolo, me he percatado de que tanto la luz como la cámara son vitales en estos días. La luz significa la esperanza y la cámara ese otro ojo que nos acerca a familiares y amigos que no podemos visitar en las circunstancias actuales.
Jorge Enrique González Pacheco
El hijo de la luz en sombra
y magias de nubes aposenta,
revive insomnios, festines del color,
gozoso ámbito que le contiene.
El hijo de la luz divierte sus sueños
entre cámaras que pasean momentos
tras un gesto simulador, jardines,
aguas altas, daguerrotipos, cuerpos.
El hijo de la luz corona secreto
tiempos de aquel viaje
para en centros de instantes navegar,
deidad en historia mucho más: Ojo y Silencio.
Poema escrito por: Eduardo Carranza
Enviado por: Pepe Montero
Un domingo sin ti, de ti perdido,
es como un túnel de paredes grises
donde voy alumbrado por tu nombre;
es una noche clara sin saberlo
o un lunes disfrazado de domingo;
es como un día azul sin tu permiso.
Llueve en este poema; tú lo sientes
con tu alma vecina del cristal;
llueve tu ausencia como un agua triste
y azul sobre mi frente desterrada.
He comprendido cómo una palabra
pequeña, igual a un alfiler de luna
o un leve corazón de mariposa,
alzar puede murallas infinitas,
matar una mañana de repente,
evaporar azules y jardines,
tronchar un día como si fuera un lirio,
volver granos de sal a los luceros.
He comprendido cómo una palabra
de la materia azul de las espadas
y con aguda vocación de espina,
puede estar en la luz como una herida
que nos duele en el centro de la vida.
Llueve en este poema, y el domingo
gira como un lejano carrusel;
tan cerca estás de mí que no te veo,
hecha de mis palabras y mi sueño.
Yo pienso en ti detrás de la distancia,
con tu voz que me inventa los domingos
y la sonrisa como un vago pétalo
cayendo de tu rostro sobre mi alma.
Con su hoja volando hacia la noche,
rayado de llovizna y desencanto,
este domingo sin tu visto bueno
llega como una carta equivocada.
La tarde, niña, tiene esa tristeza
del aire donde hubo antes una rosa;
yo estoy aquí rodeado de tu ausencia
hecho de amor y solo como un hombre.
Poema escrito por: Carmelo González Veles
Enviado por: Carmelo González Veles
I
Se me va el tiempo
en segundos, en minutos y en las horas
que paseo por aceras de destinos enclavados en trincheras.
La ciudad parece más cerca a mis ojos
como si la lluvia hubiese acicalado sus espejos
donde a cada día el sol y la luna derraman sus destellos.
¡La vida grita de que existe!
Y de que las nubes siguen siendo sombras
y que las siluetas de aeronaves aterrizan en discretos parabrisas.
La vida existe en las sonrisas infantiles
que se escabullen por ventanas
y por resquicios de las puertas hoy cerradas.
II
El miedo recorre los senderos más transitados
pero el novio desafía las alarmas
al andar unido con el vuelo de gaviotas aventureras.
III
¡El tiempo grita que la vida existe!
y nos anuncia en sus crepúsculos y en sus auroras
que algún día se volatizaran las horas malas.
¡La vida grita y lucha para proseguir en su existir!
Y la peste será un recuerdo lejos
de que juntos la vencimos,
eso con júbilo nos diremos:
tú y yo,
yo y tú.
Carmelo González Veles, 10 de abril de 2020
Poema escrito por: Adriana Martínez
Enviado por: Adriana Martínez
Durante este tiempo de cuarentena, todos tenemos más tiempo para amar. Me propuse a expresar por escrito la magia de despertar las emociones mas íntimas entre dos seres que se aman. El título es un tributo al gran escritor, Gabriel García Márquez, quien bien sabemos escribió la novela de título similar —en su caso, fueron tiempos de cólera. Hoy, estamos viviendo tiempos de Corona, y qué mejor manera de vivirlos, si no con el amor.
Adriana Martínez
Aires suaves, lluvias misteriosas,
Calandrias sonadoras,
Canten melodías antiguas y nostálgicas
¿Qué dicen las sombras montañosas?
¿Por quién suspiran aquellas lomas del alto plano?
¿Qué inquietudes inspira la inmensidad del cielo?
Silencio… silencio…
Tranquilo
Me acoge la pasión, me captivan sus alas
Y sin preguntas me estremezco en ella
Con piedad lo arrulla todo,
Sin piedad lo captiva todo,
Dejando nada… de mí
Señas que has llegado tú
Eres tú el mar,
Morado, verde, azul y dulce
La canción de tu alma,
Mariposa de sufrimiento y de alegría,
Me inspira confianza,
Como una ilusión de paz
Enciende como el fuego
Tráeme tu sonrisa,
Tu gemir
Tu grito
Largo y claro
¡Así!
Lleno de emoción
Dame tus lágrimas
Tu sangre
Comparte conmigo
Hasta morirnos
En amor
Tráeme rosas
Y llévame a la cima de mi existir
Poema escrito por: Diane Nospraka
Enviado por: Diana L. Portillo
Reloj de arena
Eternos cristales
La humanidad reflejada en cada uno de ellos
Seres temerosos
Seres valientes
La naturaleza está aún más viva
Criaturas extasiadas
Criaturas confundidas
El aire es grato otra vez
Las aguas diáfanas
Fluyen vida y amor
La naturaleza despierta
No hay amenaza
La naturaleza vive
©Diane Nospraka, Abril 8, 2020. Confinada por la sociedad más libre y agradecida por la naturaleza que respira otra vez.
Poema escrito por: Jorge Cappa
Enviado por: Jorge Cappa
Sueños en el aire doblan las esquinas,
como secretos urgentes y enredados
que cruzan desarmados sin coraza,
esquivando al temor de tener miedo.
Te esperan cada tarde, abrazados a tu ausencia.
Te acompañan y te imaginan,
desde mi ventana hasta tu puerta.
A veces salen a buscarte, como soles entre la niebla.
Y aunque no te digan nada, sin que te des cuenta,
nunca dejan de hablarte
y te sueñan.
Porque son sueños en el aire deshaciendo sus espinas,
como secretos brillantes y entregados
que cruzan desatados tras la calma,
esquivando al dolor que pisa el tiempo.
Te esperan cada tarde, refugiados en tu presencia.
Te acarician y te cuidan,
desde mi ventana hasta tu puerta.
A veces salen a buscarte, como soles entre la niebla.
Y aunque no me digas nada, sin darme yo cuenta,
despiertan en tus ojos
y te encuentran.
Poema incluido en el libro «Sueños en el aire» (Chiado Editorial)
Poema escrito por: Carmelo González Veles
Enviado por: Carmelo González Veles
Hermano,
dame un poco de la voz de la ciudad
mientras se cierran sus puertas.
Hablemos de poesía con la emoción del primer amor.
Nuestros padres han muerto junto
a sus relatos en las horas nocturnas.
Deja que otras palabras me acompañen.
Hermano,
hablemos de los zapatos de musgo de aquel árbol desnudo en el invierno.
Contemplemos las señales: el cuarto creciente de marzo
o de la cosecha de las violetas azules en las dunas de Egipto.
Estoy solo.
Sé solidario.
Permite que el lenguaje nos una en esta ciudad inundada por la noche
y no busquemos las cerraduras de nuestros silencios.
Mejor escanciemos el vino en una charla en esta primavera,
junto a los primeros vientos tórridos que despiertan a los cerezos.
Poema escrito por: Ana Evelin García
Enviado por: Ana Evelin García
La música no está atrapada
se desliza de balcón a balcón,
se mueve como brisa entre las ramas,
emociona al que tiene triste el corazón.
Cada quien la recibe en su morada,
la cobija y cual tesoro la abraza.
La música va llena de esperanza,
ha convertido al mundo en una sola nación.
Cantemos con alegría desde nuestras casas,
cantemos juntos en virtual comunión,
que se escuche por todas las plazas,
unamos nuestras voces en un canto de ilusión.